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BRTA: tecnología para una industria más competitiva

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BRTA: tecnología para una industria más competitiva

La competitividad de Euskadi ya no depende solo de fabricar bien. Depende, cada vez más, de su capacidad para incorporar conocimiento y tecnología a la actividad productiva. En un momento en que la digitalización está transformando la industria, la energía, la movilidad o la salud, el verdadero diferencial no es disponer de tecnología en abstracto, sino convertirla en soluciones útiles para las empresas.

Para un territorio con una base industrial tan sólida como el nuestro, esa capacidad es decisiva. De ella dependen la productividad, el empleo cualificado y el arraigo empresarial. El reto no es únicamente desarrollar nuevas tecnologías, sino conseguir que lleguen a la empresa y se traduzcan en procesos más avanzados, productos de mayor valor añadido y nuevas oportunidades de mercado.

Ese es precisamente el espacio en el que actúan los centros de BRTA. La alianza conecta investigación, desarrollo tecnológico y transferencia para que el conocimiento generado en sus centros pueda convertirse en una palanca real de competitividad. Su valor no está solo en investigar, sino en hacerlo con una orientación clara hacia las necesidades del tejido productivo vasco.

En el ámbito industrial, esa aportación se concreta en capacidades que ayudan a responder a algunos de los grandes desafíos de la industria: producir con mayor eficiencia, reducir defectos, avanzar hacia procesos más sostenibles y aprovechar mejor los datos para mejorar la toma de decisiones.

Sobre esa base, las nuevas tecnologías digitales actúan ya como un acelerador transversal. Hoy ya no constituyen un ámbito separado de la industria, sino una capa que la recorre entera y multiplica su capacidad de transformación. Ahí cobran especial importancia ámbitos como la inteligencia artificial y la ciberseguridad. La primera permite optimizar procesos. La segunda resulta imprescindible en entornos cada vez más conectados y en el desarrollo de producto inteligente. No se trata solo de automatizar más, sino de hacerlo de manera robusta, segura y fiable. Ese desarrollo en tecnologías digitales tiene una traducción muy concreta en la empresa. Gemelos digitales, robótica, monitorización avanzada, diagnóstico, predicción o sistemas conectados forman ya parte de un nuevo modelo industrial que permite anticipar fallos, ganar eficiencia, reducir costes y mejorar la competitividad. Son capacidades con impacto directo no solo en la industria manufacturera, sino también en sectores como la energía, la movilidad, la alimentación o la salud.

La competitividad industrial ya no puede separarse de la sostenibilidad. Por eso, junto al impulso digital e industrial, BRTA trabaja también en transición verde, con el objetivo de ayudar a las empresas a avanzar hacia modelos productivos más circulares y eficientes sin perder capacidad competitiva. Ahí destacan líneas como el reciclaje avanzado de plásticos, la reparación y remanufactura de productos industriales o la recuperación de metales críticos presentes en baterías, equipos electrónicos y otros componentes estratégicos. A ello se suma otro reto de fondo: la descarbonización de la industria, que exige nuevas soluciones tecnológicas para reducir consumos, aprovechar mejor los recursos, electrificar procesos, avanzar hacia una producción con menor huella ambiental e incorporar capacidades vinculadas a la captura de CO2.

La conexión entre digitalización y la transición verde será cada vez más estrecha. Disponer de mejor información sobre materiales, procesos y ciclo de vida permitirá a las empresas tomar mejores decisiones y avanzar hacia modelos de producción más circulares y eficientes.

Nada de esto sería posible sin una base experimental sólida. Los centros de BRTA cuentan con más de 350 infraestructuras tecnológicas, desde laboratorios de visión e inteligencia artificial aplicada hasta plataformas de fabricación avanzada, ensayos energéticos o desarrollo de nuevos materiales. Son espacios donde la tecnología se prueba, se valida y se acerca a la realidad de la empresa, reduciendo la distancia entre el laboratorio y el mercado.

Euskadi no solo cuenta con una larga tradición industrial. Cuenta también con un ecosistema de ciencia, tecnología e innovación (CTI) en el que BRTA desempeña un papel clave para conectar conocimiento, desarrollo tecnológico y empresa. Esa es una de sus principales fortalezas de futuro: disponer de capacidades al servicio de las empresas que les permitan seguir innovando y compitiendo en un entorno cada vez más exigente, en línea con los objetivos del Plan de Industria - Euskadi 2030: más industria, mejor industria y menos emisiones.